sábado, 7 de agosto de 2010

Existo y sueño, pero sobretodo...vivo

La vida es muy corta para esperarla sentado, y muy larga para vivirla aprisa. Se podría decir que estamos frente a un maratón y el que se da por vencido y se sienta a esperar que cosas buenas pasen ha perdido. El que vive quejándose de lo que está mal en lugar de levantarse a hacer algo vive un desperdicio, las cosas buenas llevan días, meses, incluso años en realizarse mientras que hace falta un instante para arruinarlas, bajo este concepto es comprensible porque tantas personas nos damos por vencidos antes de tiempo, conseguir algo implica mucho trabajo y esfuerzo algo a lo que no nos acostumbramos. Sin embargo muchos nos escondemos en sueños añorando todo lo que no tenemos sin darnos cuenta de todas las cosas que dejamos pasar, de los sueños vive el hombre, pero no se debe vivir en ellos, vale más convertir la vida en uno. Porque hoy estoy vivo disfrutaré todo lo que trae el mañana consigo, experiencias buenas y también las malas, porque la vida está hecha para los que nos caemos 7 veces y nos levantamos 8, para los que en lugar de vivir soñando convertimos la vida en un sueño.

Vivir es el sueño más grande que se puede desear así que más vale aprovechar la oportunidad que hoy tenemos, para que el día que dejemos de estar aquí podamos afirmar que lo logramos vivir un sueño.

miércoles, 4 de agosto de 2010

Cuando cambio yo lo hace el mundo...

De regreso al espacio que hace meses abandoné después de la historia de Jesús y los niños en Zonzonapa Veracruz, leyendo lo que en aquellos días viví y tiempo después conté aterrizan en mi cabeza cosas en las que alguna vez pensé pero no siempre presté la atención debida, el efecto que tengo en otras personas y el efecto de las mismas sobre la mía. Volviendo a los días en Veracruz todos en mi salón pensábamos en el gran favor que le hacíamos a la comunidad visitada con la pequeña ayuda que les llevábamos, hasta hace poco me di cuenta que regresé menos tonto (por no decir más sabio) y mucho más consiente de los cambios que una experiencia como esta puede darte, Jesús me enseñó que la felicidad no depende de lo que tengo, mucho menos de lo que me falta si no lo que llevo en mi, esos días una pelota,burbujas y una piñata dibujaron una sonrisa en su mundo y sus sonrisas iluminaron el nuestro, todo valió la pena. Al final de cuentas no hace falta armar un teletón hiper millonario para cambiar el mundo, no todos los cambios tienen que ser masivos y de golpe, cuando cambio yo y mejoro también cambio al mundo el chiste es mejorar constantemente.
Porque hoy un cambio en ti puede reflejarse en alguien más...