La vida es muy corta para esperarla sentado, y muy larga para vivirla aprisa. Se podría decir que estamos frente a un maratón y el que se da por vencido y se sienta a esperar que cosas buenas pasen ha perdido. El que vive quejándose de lo que está mal en lugar de levantarse a hacer algo vive un desperdicio, las cosas buenas llevan días, meses, incluso años en realizarse mientras que hace falta un instante para arruinarlas, bajo este concepto es comprensible porque tantas personas nos damos por vencidos antes de tiempo, conseguir algo implica mucho trabajo y esfuerzo algo a lo que no nos acostumbramos. Sin embargo muchos nos escondemos en sueños añorando todo lo que no tenemos sin darnos cuenta de todas las cosas que dejamos pasar, de los sueños vive el hombre, pero no se debe vivir en ellos, vale más convertir la vida en uno. Porque hoy estoy vivo disfrutaré todo lo que trae el mañana consigo, experiencias buenas y también las malas, porque la vida está hecha para los que nos caemos 7 veces y nos levantamos 8, para los que en lugar de vivir soñando convertimos la vida en un sueño.
Vivir es el sueño más grande que se puede desear así que más vale aprovechar la oportunidad que hoy tenemos, para que el día que dejemos de estar aquí podamos afirmar que lo logramos vivir un sueño.