Era momento de partir el chofer del camión encendió el poderoso microbus y partíamos de la universidad en camino a lo desconocido.El camino se hacía cada vez mas largo y las paradas en las gasolineras eran la mejor forma de distracción además el estar sentados en tan incómodos asientos por tanto tiempo destruían nuestra espalda. Después de unas cuantas horas viajando llegamos al primer pueblo Huayacocotla en Veracruz aunque este no era nuestro destino final, un pueblo fantasma en el que a las 6 de la tarde la neblina lo cubría todo y solo un pequeño mercado mantenía abierto unos cuantos puestos donde compraríamos nuestros víveres.El plan era comprar la comida con la que sobreviviríamos los tres días que duraba el viaje además de comprar fruta que entregaríamos a los niños el día que se les hiciera la medición. Nos quedamos media hora teníamos el tiempo contado aunque no sabíamos muy bien porque, volvimos al camión, aún no esperaba una hora de viaje rodeando montañas para al fin llegar a la comunidad de Zonzonapa. Con unos acantilados maravillosos y una vista impresionante que daba mucho para meditar el miedo se hacía presente en el camión, los caminos se empolvaban cada vez mas, se veía menos y los deslaves presentes como nunca en verdad se veía peligroso y rogábamos por llegar a nuestro destino con bien, por si todo esto fuera poco el chofer de nuestro camión platicaba jocosamente con nuestro profesor acerca de las vistas y lo bello y pobre que era el lugar, claro la platica se hizo tan profunda que al profesor se le olvidó la última salida(bueno la única salida al pueblo) y el chofer tuvo que hacer maniobra evasiva para regresar los gritos no se hicieron esperar cuando los que iban en la parte de atrás del camión veían la caída frente a ellos. Después de el pequeño inconveniente y de una hora bajando cerros llegamos al fin a la comunidad nos recibió el presidente municipal de la zona y nos dijo donde podríamos acampar, el camión bajo a prisa aun hacía falta descargar el camión, desempacar y armar el campamento.
domingo, 20 de diciembre de 2009
Desconocidos pero bienvenidos
Era momento de partir el chofer del camión encendió el poderoso microbus y partíamos de la universidad en camino a lo desconocido.El camino se hacía cada vez mas largo y las paradas en las gasolineras eran la mejor forma de distracción además el estar sentados en tan incómodos asientos por tanto tiempo destruían nuestra espalda. Después de unas cuantas horas viajando llegamos al primer pueblo Huayacocotla en Veracruz aunque este no era nuestro destino final, un pueblo fantasma en el que a las 6 de la tarde la neblina lo cubría todo y solo un pequeño mercado mantenía abierto unos cuantos puestos donde compraríamos nuestros víveres.El plan era comprar la comida con la que sobreviviríamos los tres días que duraba el viaje además de comprar fruta que entregaríamos a los niños el día que se les hiciera la medición. Nos quedamos media hora teníamos el tiempo contado aunque no sabíamos muy bien porque, volvimos al camión, aún no esperaba una hora de viaje rodeando montañas para al fin llegar a la comunidad de Zonzonapa. Con unos acantilados maravillosos y una vista impresionante que daba mucho para meditar el miedo se hacía presente en el camión, los caminos se empolvaban cada vez mas, se veía menos y los deslaves presentes como nunca en verdad se veía peligroso y rogábamos por llegar a nuestro destino con bien, por si todo esto fuera poco el chofer de nuestro camión platicaba jocosamente con nuestro profesor acerca de las vistas y lo bello y pobre que era el lugar, claro la platica se hizo tan profunda que al profesor se le olvidó la última salida(bueno la única salida al pueblo) y el chofer tuvo que hacer maniobra evasiva para regresar los gritos no se hicieron esperar cuando los que iban en la parte de atrás del camión veían la caída frente a ellos. Después de el pequeño inconveniente y de una hora bajando cerros llegamos al fin a la comunidad nos recibió el presidente municipal de la zona y nos dijo donde podríamos acampar, el camión bajo a prisa aun hacía falta descargar el camión, desempacar y armar el campamento.
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