domingo, 10 de enero de 2010

¿Qué hago aquí?




Después de unos cuantos días de abandono, retomaré la historia del viaje a Veracruz, he aquí el relato que aún me pone la piel de gallina...

Repetí la misma pregunta al menos cien veces en mi camino de regreso ¿qué hago aquí? a la mitad de la nada en un cerro desconocido rodeado por la niebla y cubierto por la brisa de la lluvia que cada vez se volvía mas intensa, el sendero enlodado y yo sin saber hacía donde caminar...todo esto comenzó cuando una compañera notó que había olvidado el cepillo de dientes, eran alrededor de las seis de la tarde y empezaba a oscurecer apenas habían regresado de su paseo en el río con los niños de la comunidad, no pude hacer el viaje mi rodilla derecha no lo hubiera aguantado, no sin rodilleras, volviendo a la historia vimos que a lo lejos el profesor caminaba hacía la tienda así que decidimos alcanzarlo, le perdimos la pista y al final llegamos a una tienda donde no tenían cepillos de dientes, un pequeño (Jesús) nos dijo que había otra tienda y nos llevo a ella fue donde encontramos al profesor con otra compañera. Estábamos los cinco en la tienda comprando lo que necesitaríamos para la noche galletas, jugos refrescos lo que fuera, hasta que el profesor ofreció comprarnos un poco de aguardiente para que la gente que había regresado mojada del río no se enfermara, afuera de una tienda con un vaso de aguardiente empezamos a contar historias o anécdotas que tuvieran trascendencia en nuestra vida mientras Jesús detrás nuestro tronaba palomas y demás, el profesor se molestó ya que el humo llegaba a donde nosotros, "hijo, echalos mas lejos se nos viene el humo", por mas que se alejo Jesús el aire traía el humo de vuelta a nuestra cara, "hijo ya te dije si sigues echando eso no te vamos a traer juguetes" amenazó seriamente el profesor, a Jesús no le importó continuó hasta que los diez pesos que compró se le terminaron, después de un vaso de aguardiente la historias se volvían cada vez mas íntimas y muchas llegaban a lo mas profundo de nosotros, una cerveza siguió con las historias, pero a decir verdad el aguardiente ya nos tenía un poco desubicados, se nos había hecho tarde y no sabíamos regresar al campamento no solo por el alcohol si no por la neblina,lluvia y el hecho que habíamos caminado sin saber hacía donde.
Jesús apareció y nos dijo que el sabía llegar al campamento, así que emprendimos el regreso al campamento mientras continuaba nuestro regreso la platica se hacía cada vez mas intensa al igual que la lluvia,después de mucho caminar llegamos al campamento empapados y con mucho frío, nos sentamos alrededor de la fogata, para calentarnos y poco a poco los que quedábamos despiertos se iban a dormir, preguntando a Jesús si no debía volver a casa me entere de unas cuantas cosas como que no vivía con sus papas si no con su abuela de hecho no conocía a su papá y un nudo se formaba en mi garganta," ¿no crees que ya es tarde y tu abuela esta preocupada?,-no, no importa al rato llego,- ya es tarde chaparro yo creo que mejor te vas", solo negó con la cabeza si quería quedarse era bienvenido, le ofrecimos cualquier tienda de campaña para dormir pero tampoco aceptó. Dieron las once y me ponía nervioso era imposible ver y la lluvia no lo hacía mas fácil, el profesor le ofreció una vez mas que se quedara porque él ya dormiría pero el lo siguió negando, se mantuvo sentado a mi lado sin moverse, "¿porqué no te vas?-no quiero-¿quieres quedarte?-no" era tarde estaba cansado y quería dormir pero no podía dejarlo solo, "¿quieres que te lleve?-sí-" ok vamonos, sabía que estaba prohibido salir sin compañía del campamento, pero íbamos juntos ¿no?.
Le dí una linterna y lo seguí, digo no podía vivir tan lejos lo había encontrado en la tienda serían 10 minutos en subir mas lo que tardara en bajar mientras caminábamos seguí mi interrogatorio hasta llegar a la pregunta que mas me interesaba, ¿porqué no quería irse?, "te querías quedar, ¿porqué no te regresabas?- me da miedo, de noche no se ve nada-" mis ojos se llenaron de lagrimas en realidad no tenía a que regresar nadie lo esperaba, llegamos a la tienda donde nos encontró y pensé en dejarlo,"listo ya llegamos-no todavía es mas arriba(señalo con la linterna)- ¿Falta mucho?-no, ya como 10 minutos." ok seguimos caminando, me dijo que no viera a los perros porque no me dejarían pasar así que le hice caso y pase sin verlos, ya no podía con mi alma y sabía que me faltaba el regreso así que aguante y seguí caminando.
La obscuridad y el hecho de no conocer el camino, me daban una extraña sensación jamás vivida, no era miedo, pero aún así mi corazón palpitaba como loco, mi mente divagaba mientras le hablaba a mi papá," tú me hiciste bueno, y si por alguna razón no regreso, es tu culpa" ahora me da risa pero en el momento a pesar de la baja temperatura, sudaba frío, seguimos caminando por otros cinco minutos que se me hacían eternos hasta que Jesús alumbro una pequeña casa de madera y lámina "ahí vivo, esta apagado pero me dejan pasar" me sentí aliviado le di un abrazo y cuando iba de regreso lo escuche decir "por ahí no-pero si por ahí subimos- si pero los perros no te van a dejar pasar" aún así decidí intentarlo el otro camino según Jesús era mas largo por la polvosa carretera, llegué a donde los perros nos habían ladrado, al intentar pasar se levantaron y gruñendo se acercaban a mi cerrándome el paso no le temían a las piedras así que decidí regresar por la carretera, el sendero se dividía en dos y se veían idénticos no sabía cual tomar así que camine por el que se veía mas seguro, el lado derecho iba sobre la montaña y el izquierdo la rodeaba y junto a ella una gran caída de al menos 20 metros con mi poco conocimiento del lugar y mi torpeza para caminar sobre el lodo, decidí dejar ese camino como segunda opción.
Caminaba por el lado "seguro" del sendero hasta que no reconocí absolutamente nada, a pesar de que no veía nada por la neblina lluvia y obscuridad de la noche algo me dijo que ese no era el camino, tuve que regresar y llegar a la división del camino, fue cuando mi cabeza repitió un millón de veces ¿qué hago aquí?, estaba desesperado por encontrar alguna señal que me llevara de regreso al campamento pero nada me resultaba conocido, sabía que tardaría aún mas al regresar no solo porque me había perdido, debía caminar con mucho cuidado para no caerme al barranco, la linterna apenas alumbraba dos metros y mi mirada iba fija en el piso evitando piedras charcos y posibles animales. Podía ver mi corazón palpitar a través de mi chamarra,estaba realmente alterado, y buscando cualquier cosa que me recordara el camino a casa, después de mucho caminar regresé a la tienda donde Jesús nos había encontrado, con mucho alivio en mi ser seguí caminando solo restaban diez minutos mas relativamente conocidos para mi. Llegué a la escuela y mas abajo alcanzaba a ver la luz de la fogata entre la neblina, me sentí aliviado al escuchar la voz de mis compañeros, cuando puse un pie en el campamento me sentí sumamente agradecido de haber regresado con bien, me metí a la tienda de campaña y rompí en llanto, entendía a Jesús, se el miedo que se siente tener que hacer las cosas solo porque no tienes a nadie mas, cuando perdí a mi padre ese miedo fue parte de mi mucho tiempo,por lo menos ese día había hecho un cambio, a la mañana siguiente Jesús me agradeció llamándome amigo presumiendo a todos que yo lo había devuelto a casa, me sentí feliz y él también.


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