domingo, 8 de agosto de 2010

Young forever

Historias de una moto, abuelo y nieto...

La edad no es nada más que un estado mental que te reprime o te libera, esto lo aprendí de mi abuelo que a sus 75 años tiene más vitalidad que la mayoría de los jóvenes de mi edad.

Todo comienza con sus historias las cuales escucho desde que tengo memoria, acompañado de unas cuantas "caguamas" y unos benson mentolados mi abuelo me sentaba a escuchar el sin fin de aventuras que tuvo a lo largo de su vida, sus trabajos, tristezas, alegrías, desgracias, desenfrenos adicciones y sus amores, el cual fue uno y hasta hoy en día es mi abuela, muchas de sus historias incluyen motocicletas y su pasión por estas, volviendo al título de lo que me ocupa cuento que hace 2 o 3 años mi joven abuelo Jorge o Chato como lo llamo desde que las palabras aprendieron a salir de mi boca decidió comprar la última de sus motocicletas una Carabela 150cc, rojo cereza con detalles en plata, sus 72 años podían ser comparados con mis 20 de ese entonces su emoción por la adquisición sobrepasaba la mía, mi madre y abuela consideraban esto como una broma pesada y de mal gusto, él ya era muy grande para andar en moto y yo muy joven e irresponsable (¿porqué dejamos que cuestiones tan irrelevantes como la edad nos dominen?) las dos fruncían el entrecejo para reprimirnos, claro que a ninguno de los dos jóvenes entusiastas nos importó. Los días pasaron hasta que un día llego el abuelo Chato con la moto el verlo sobre de ella me impactaba y emocionaba todas sus historias se materializaban, casi tangibles, en ese momento yo no era más que un espectador, sentado a la distancia, tomando en cuenta que jamás pensé verme tan cerca de una maquina como aquella era todo un evento.

Las semanas pasaban mi oportunidad no llegaba y francamente envidiaba ver a mi abuelo armado con un casco rojo que hacía juego con la moto, lentes de aviador, y chamarra en piel que lo regresaba a sus años mozos, poco a poco me daba por vencido me hacía a la idea que las reprimendas de mi abuela y mi madre lo habían persuadido y me mantendrían lejos de la carabela igual que al niño se le prohíbe entrar a la cocina porque la estufa es peligrosa.

La caguama salvadora.

Unos días después de mi frustrado intento de verla con ojos tristes, de la nada la caguama y los benson mentolados me darían la oportunidad de subirme por primera vez a ella (emoción al máximo)-"hijo,’ ¿quieres darte una vuelta?-no hizo falta que terminara la pregunta yo ya tenía la respuesta llave en mano y subido en ella, ni si quiera mencione que no sabía arrancarla.

Ese fue el primer día que me encontraba sentado en un sueño, mamá, hermano, abuelo y abuela parados al borde del zaguán atentos a mi nueva azaña, una vez más le quitaba las ruedas de entrenamiento a mi bicicleta, así de grande fue el evento en casa, la vuelta a la colonia un éxito llegue en una parte, nací para domarla, así pasaron los días aumentaban las distancias, habilidades y responsabilidades, la joven mente de mi abuelo disponía de mi cuerpo para rodarla.

Malas noticias (ni tanto).

Hace dos meses que Chato no la utiliza quizás un poco más la mente ya no controla al cuerpo, al menos 2 infartos (fueron más) en este mes le recordaron que los años pesan, pero al verme el montado en ella le recuerdan que la edad es subjetiva el por ordenes del médico ya no se sube, pero al verme a mí sentado en ella su aún joven mente vuela.

Que la edad no disponga de los deseos de tu mente, que no limite al cuerpo ni al alma, hoy mi abuelo se subió de vuelta a la carabela color cereza, pasajero de mi cuerpo dispuso de su nieto para salir a volar, paseamos por las calles. Hoy fue en cuerpo pasajero, piloto en mente y alma, recordatorio de que la edad es solo un número diciéndonos cuanto tiempo llevamos aquí, a final de cuentas seremos jóvenes hasta que la muerte quiera.

1 comentario:

  1. Casi puedo escuchar a tu madre y abuela y sobretodo ver el escándalo en sus rostros! puedo sentir la energía revitalizante de tu abuelo y la sonrisa fascinada en tu rostro de años atrás.
    Me encanto como narraste esta vez. Un beso ^^

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